Un aspecto clave para aumentar la eficiencia de los programas de fertilización es el diseño de programas de riego en condiciones de suelo libre de sales, a pesar de las dificultades para aplicar los riegos de lavados en inviernos cada vez menos lluviosos.
Tanto los modelos científicos, los datos estadísticos históricos como el recogimiento de los glaciares y el creciente debilitamiento del bosque esclerófilo (espinos, peumos, quillayes, boldos), demuestran que la pluviometría ha disminuido significativamente en los últimos 15 años. A modo de referencia, en la cuenca del río Maipo, a la altura de los glaciares del río Olivares una de las subcuencas que más aporta al caudal del río Maipo, hasta hace 150 años se extendía una masa de hielo de 110 km² de superficie, en la actualidad estos glaciares cubren sólo 54 km², debido al aumento de las temperaturas de la atmósfera en altura (https://glaciologia.cl/glaciares/zona-centro/glaciar-juncal-sur/).
En el futuro el recurso hídrico será cada vez más escaso para el uso agrícola y los programas de riego deberán ser cada vez más eficientes. Un efecto que es inherente al manejo del riego, es la salinidad.
La mayoría de las plantas cultivadas son sensibles a manifestar una reducción de su producción incluso con niveles considerados bajos de salinidad en el agua de riego. En el caso de paltos o aguacate, se ha reportado que con un nivel de 0,8 dS/m de Conductividad eléctrica (CE) en agua de riego ya afectaría su potencial productivo y su reducción de producción podría llegar a 65% a un nivel de CE de 1.8 dS/m (Figura 2).
Un aumento de la concentración de sales en agua de riego, y subsecuente acumulación en la solución del suelo, inhiben el crecimiento y alteran las relaciones hídricas dentro de la planta, generando una sequía osmótica (Figura 1). La apertura estomática, que corresponde a la transpiración e intercambio gaseoso de la planta con la atmósfera, es dramáticamente afectada, en la planta completa se produce una reducción de la transpiración, como consecuencia del efecto osmótico de una alta concentración de sales en la rizósfera. Los iones de cloruro y sodio son acumulados en las hojas y provocan daños en la maquinaria fotosintética, en los cloroplastos, y en el caso del sodio, afecta regulación del pH del citoplasma. Todo lo anterior se manifiesta como una quemadura parcial en las hojas, y una muy significativa disminución de la capacidad fotosintética de la planta completa. Entonces, disminuye el área foliar, se producen desfoliaciones abruptas en plena floración, lo que implica caída de frutos recién cuajados, o caídas de frutos muy acentuadas en mitad de la temporada y problemas de calibre. La capacidad productiva de la planta se puede reducir en un 50%, dependiendo de los niveles de salinidad al inicio de la temporada y de las características de los iones acumulados en el suelo.
Figura 1. Movimiento de agua en la planta como consecuencia de gradientes de concentración (CE) de sales en la solución del suelo y en el tejido celular.
Figura 2. Productividad afectada por niveles de sales en el agua de riego, asumiendo que la CE del agua de riego es similar a la CE de la solución del suelo (pasta saturada). No considera prácticas de lavado de sales.
Hasta hace unos años las pluviometrías consideradas normales (sobre 350 ml) eran suficientes para un lavado natural en el periodo otoño-invierno, cuando las plantas están en receso invernal (hoja caduca) o proceso de maduración de la fruta o inducción floral (hoja persistente).
La baja pluviometría en la zona central, ha implicado que las sales acumuladas por aporte de aguas de riego no se hayan lavado. El principio del manejo de sales comienza por conocer la calidad de agua de riego, cómo cambian su concentración y naturaleza de las sales a lo largo del año. En los ríos de la zona central, un aumento de los caudales por lluvias de invierno o deshielos de verano provoca una apreciable dilución de sales.
Por otra parte, no es posible lavar sales acumuladas del suelo si la concentración de sales del agua de riego es mayor que la concentración de sales en el suelo.
Las aguas de lluvias, prácticamente libres de sales, pueden contribuir a mejorar parcialmente la eficacia del riego de lavado, siempre y cuando se acople el frente húmedo del suelo post lluvia con un temprano riego de lavado.
En cambio, un evento de baja intensidad de lluvias, podría incluso intensificar los potenciales daños de sales acumuladas en el suelo, en el caso de que no se realice ninguna acción de riego de lavado.
El movimiento de sales en el suelo funciona por gradiente de concentración, por lo tanto, si se produce un evento de lluvias, por ejemplo, de 30 mm que tiene la capacidad de penetrar en el perfil del suelo a unos 25 cm de profundidad, sería esperable que la concentración de sales en la estrata superior (0 a 30 cm) sea más baja comparada a la concentración de sales de una estrata profunda entre los 30-60 cm de profundidad. Considerando que la mayoría de los frutales concentra las raíces finas absorbentes en la estrata superficial, de no mediar un riego de lavado, se producirá inevitablemente un ascenso de las sales profundas hacia la estrata superficial. En el transcurso de las próximas tres o cuatro semanas será evidenciado en un gran “quemado” de follaje por sales, acusado por puntas de hojas necróticas o la apreciación de un aspecto de marchitez del huerto.
Figura 3. Frutos cuajados creciendo en condiciones de salinidad. La aparente buena cuaja de la fruta sera severamente afectada por la falta de fotoasimilados y nutrientes debido al progresivo daño por sales en el follaje.
Figura 4 Severa desfoliación que deja susceptible de aborto a frutos maduros prontos de ser cosechados, por severa debilidad del árbol. 10/2/2022
Figura 5. Severo daño de hojas en huerto dañado por sales. Nótese que si bien la quemadura por cloruros afecta sólo un 10% de la hoja, la toxicidad ha consumido los cloroplastos de la mayor parte de la hoja, dejando un area fotosintéticamente activa menor al 10% del total de la hoja. Los frutos cuajados quedan expuestos y son susceptibles de abortos. 10/2/2022.
Referencias
Arpaia, Mary Lu. 2008. “Salinity Chloride Interactions and Their Influence on Avocado Yields Relative Yield (%) Salinity ( EC ).” California Avocado Society Yearbook 1 (2007).
Crowley, David. 2007. “Managing Soils for Avocado Production and Root Health.” California Avocado Society Yearbook 90: 107–30.
Crowley. D. 2008. “Salinity Management in Avocado Orchards.” California Avocado Society Yearbook 91: 83–104.
Nadeem, Sajid M., Baby Shaharoona, Muhammad Arshad, and David E. Crowley. 2012. “Population Density and Functional Diversity of Plant Growth Promoting Rhizobacteria Associated with Avocado Trees in Saline Soils.” Applied Soil Ecology 62: 147–54.