Análisis de tejidos y la planificación de nutrición de la próxima temporada | Parte 2

Potasio, la otra necesidad

Otro elemento importante para el palto es el potasio, ya que influye directamente en el calibre de la fruta. De hecho, los huertos muy productivos, en general, suelen tener algunas deficiencias de potasio, lo que debe ser corregido en el programa de la temporada siguiente.

Se sabe que el potasio tiene una demanda del orden de 5 gr/kg de fruta. Por lo mismo, si sabemos que la floración de la temporada es muy buena y esperamos 20.000 kg/ha de producción, tenemos que aplicar un mínimo de 100 kg de k2O, sobre todo si sabemos que en temporadas pasadas nos hemos quedado deficientes.

Hay que tener claro que este elemento debe estar en niveles de 0,8% hacia arriba, por lo que, si en el análisis foliar se detecta que se encuentra en niveles deficientes o 0,75%, o muy deficientes 0,6% 0,55%, nos puede afectar en el calibre y la forma de la fruta, no habrá más salida que corregir en la próxima temporada, desde septiembre y con mayor énfasis entre enero y marzo (crecimiento exponencial de la fruta). La deficiencia de potasio también puede revelar deficiencias de riego en el periodo de verano.

Fósforo, Zinc y Boro: También importan

El fósforo, el zinc y el boro también son importantes dentro de un programa nutricional para un huerto de paltos, por lo que deben ser monitoreados.

Respecto del fósforo es importante saber que este elemento no suele ser deficitario en los suelos de la zona central de Chile. Sin embargo, me ha tocado ver algunos casos, donde las aplicaciones de altas cantidades de ácidos sulfúricos -herramienta que se aplicó por muchos años- han llevado a una pérdida de la fertilidad del suelo y así mismo, los análisis foliares han presentado valores muy bajos (0,08%). El fósforo es un elemento de muy baja movilidad en el suelo y si manejos de acidificación lo han logrado remover, lo que en verdad ha sucedido, es una extrema reducción de la capacidad de intercambio de cationes. Una alternativa para recuperar la fertilidad del suelo es el uso de enmiendas húmicas en base a leonardita y luego de esto, retormar un plan de aplicaciones de fósforo en base a fosfato monoamónico, cuyas fechas de aplicación óptimas pueden concentrarse entre fines de noviembre a enero y luego entre marzo y mayo, que coinciden con los peaks de crecimiento de raíces.

El zinc, por su parte, suele ser un elemento deficiente en los suelos chilenos. De hecho, en un análisis de suelo, tener 2 partes por millón de zinc es muy bueno. Sin embargo, también puede haber suelos con menos de 0,5 partes por millón, lo que significa que este elemento es deficiente y habrá consecuencias negativas en el calibre de la fruta y el expresión vegetativa del árbol, con crecimientos de raíces restrictivos, brotaciones cloróticas y arrosetadas (Figuras).

Una forma de subsanar este problema es realizar aplicaciones de fertilizantes tradicionales, que pueden ser quelatos EDTA (en suelos calcáreos o pH cercano a 8), o del grupo de los sulfatos o algunos óxidos de zinc, que son productos muy eficientes. La mejor época de corrección de deficiencia de zinc es entre primavera y verano, junto con el crecimiento de brotes. El aporte de este elemento puede estar entre 6 y 12 kg de Zn/ha, dependiendo de la formulación.

El boro, en tanto, debe ser aplicado, a través del riego, como ácido bórico, en dosis de 5 gr/ m2 de proyección de copa. Estamos hablando de que en huertos adultos deberíamos manejar un programa de 25 kg/ha de ácido bórico, mientras que en huertos con deficiencia, esta cifra podría subir a 30-40 kg/ha, dependiendo del lugar. En el valle de Elqui, por ejemplo, el agua tiene presencia de boro, por lo que si se aplica en demasía podría transformarse en un agente tóxico.

Así, en los análisis foliares deberíamos tener del orden de 50 u 80 partes por millón de boro. Si tenemos más, como 100 o 140 partes por millón, lo mejor será prescindir de las aplicaciones de boro por lo menos por un año.
La mejor época para la corrección del boro es temprano en la temporada, entre agosto y septiembre y se puede aplicar parcializado en dos riegos.

Otra alternativa

Una herramienta que nos permite resolver el estrecho margen de acción que nos brinda el análisis foliar, especialmente a nivel de oportunidad de diagnóstico, es el análisis de flores que, si bien no ha sido usado a nivel de campo, cuenta con varios trabajos que muestran resultados interesantes a nivel de literatura científica agronómica.

Así, por ejemplo, se ha visto que un análisis de flores (de panículas) a salidas de invierno, 4 a 6 semanas antes de la cuaja, puede entregar información muy relevante acerca de la concentración de nutrientes, lo que le permite al productor, en el caso que sea necesario, realizar correcciones al inicio del programa de fertilización (Cuadro xx).

Cuadro 1. Optimas concentraciones de nutrientes en inflorescencias de paltos cv Hass en estado de coliflor para predicción de producción óptimas (adaptado de Campisi et al 2017).

Esto es especialmente importante para elementos como el potasio. No hay que olvidar que en primavera coinciden dos frutos en desarrollo: el que se va a cosechar, que lleva un año arriba del árbol y tiene materia seca para consumo; y el recién cuajado; los cuales competirán por este elemento. De hecho, como la fruta más vieja será la que más consumirá, la nueva puede verse expuesta a una deficiencia.

Referencias

Campisi-Pinto, Salvatore, Yusheng Zheng, Philippe E. Rolshausen, David E Crowley, Ben Faber, Gary Bender, Toan Khuong, y Carol J. Lovatt. 2017. «Optimal nutrient concentration ranges of ‘Hass’ avocado cauliflower stage inflorescences—potential diagnostic tool to optimize tree nutrient status and increase yield.» HortScience 1707-1715.

Gonzalez, F. 2002. Efecto de la fertilización con NPKCa en palto (persea americana Mill.) cv. Hass sobre su desarrollo, productividad y postcosecha. Tesis Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Quillota. 91 p.
Lovatt, C. 2001. Properly Timed Soil-applied Nitrogen Fertilizer Increases Yield and Fruit Size of ‘Hass’ Avocado. J. Amer. Soc. Hort. Sci. 126(5):555–559.
Winer L., Reuveni, B., Bar, Y, Haas, J. and I. Zwiebel. 1994. Influence of N and P autumn fertilization on avocado root activity and development. Hassadeh 74 (10): 92-93.