Marzo avanza y con él llega el momento de ver qué está pasando a nivel nutricional en nuestro huerto de paltos. Para ello podemos utilizar el análisis foliar, una herramienta de diagnóstico donde se colectan hojas del tercio medio del crecimiento de primavera —de ramillas sin fruta y flash de crecimiento de verano detenido—, las cuales cumplen, en promedio, seis meses de edad y contienen nutrientes con un nivel altamente estable dentro de la temporada. Por lo tanto, los resultados del análisis de laboratorios pueden ser usados como estándar para la medición de concentraciones consideradas óptimas para huertos comerciales.
Figura 1. Ramilla de primavera, que en ocasiones tiene cicatrices de las inflorescencias. El crecimiento de verano presenta un anillo de yemas sin hojas, y el brote de verano al momento de muestreo está sin actividad. La imagen corresponde a una ramilla de primavera con crecimiento de verano activo a fines de enero (29/1/2026). Las hojas a muestrear corresponden al tercio medio entre ambas flechas, incluyendo la hoja basal de ramilla anticipada o siléptica de primavera (flecha amarilla) (Campisi-Pinto, y otros 2017)
Este análisis, que tradicionalmente se debe realizar en marzo, servirá para hacer las correcciones necesarias en el aporte de los distintos nutrientes que requieren los paltos para la temporada en curso o la siguiente temporada.
Sin embargo, tiene la limitante de que no sirve para realizar correcciones profundas al programa nutricional de la temporada en curso. Así, si se llega a encontrar una deficiencia muy marcada o concentraciones mucho más altas de las adecuadas de algún elemento en particular, no habrá mucho que hacer a nivel de acciones, ya que a estas alturas la fruta lleva seis meses en el árbol, lo que en la práctica implica que aspectos como el tamaño del fruto ya está determinado.
De esta forma, sacarle el máximo provecho a esta técnica y determinar el margen de acción que se tendrá dependerá, en gran medida, que los agricultores conozcan bien los requerimientos nutricionales del huerto.
Plena flor: 30% N (Octubre-Noviembre)
Crecimiento exponencial fruto: 20 a 40% N (enero- Febrero)
Inicio de inducción floral 20 a 40% N (abril-mayo)
Inicio de inducción floral 20 a 40% N (abril)
De los distintos elementos que se manejan en el programa nutricional de un huerto, el nitrógeno es el más importante para el palto, debido a que está relacionado directamente con la respuesta productiva de la planta.
Este elemento se aporta en forma nítrica, como anión; amoniacal, como catión; o un fertilizante sin carga, como urea, en distintas épocas del año.
Una de las más importantes es la que se realiza entre mediados de septiembre y la primera quincena de noviembre, que coincide -dependiendo de la zona- con la plena flor. Aquí se puede aplicar alrededor de 30% del programa de la temporada.
La segunda época importante para la aplicación de nitrógeno es entre enero y febrero, cuando la fruta está cuajada y definida, pero se apronta para su etapa de crecimiento exponencial. En esta etapa, que es especialmente importante para los huertos en formación, se puede aportar entre 30% y 40% del programa de nitrógeno, debido a que hay una alta demanda de parte de la planta, lo que llevará a que el elemento no se pierda.
El saldo de las fertilizaciones de nitrógeno se debe realizar en otoño, entre abril y los los primeros días de mayo, es decir, unas cuantas semanas después de los análisis foliares, lo que permitiría una corrección en caso de deficiencia de este elemento.
Se estima que un huerto comercial productivo, con rendimientos de entre 18 y 22 ton/ha, debería tener entre 2,5% y 2,7% de nitrógeno. Si tenemos concentraciones mayores, es decir, entre 2,8% y 3,2%, existe la opción de que tengamos problemas de inducción floral por exceso, disminución productiva y hasta emboscamiento del huerto y posiblemente problemas de postcosecha para la siguiente temporada.
De esta forma, si en el análisis foliar de marzo se detecta que el nitrógeno está en niveles excesivos -sobre de 2,8%-, lo mejor será tomar la decisión de no fertilizar en abril, lo que llevará a que no apliquemos más elemento del necesario y ahorremos recursos.
Referencias
Campisi-Pinto, Salvatore, Yusheng Zheng, Philippe E. Rolshausen, David E Crowley, Ben Faber, Gary Bender, Toan Khuong, y Carol J. Lovatt. 2017. «Optimal nutrient concentration ranges of ‘Hass’ avocado cauliflower stage inflorescences—potential diagnostic tool to optimize tree nutrient status and increase yield.» HortScience 1707-1715.
Gonzalez, F. 2002. Efecto de la fertilización con NPKCa en palto (persea americana Mill.) cv. Hass sobre su desarrollo, productividad y postcosecha. Tesis Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Quillota. 91 p.
Lovatt, C. 2001. Properly Timed Soil-applied Nitrogen Fertilizer Increases Yield and Fruit Size of ‘Hass’ Avocado. J. Amer. Soc. Hort. Sci. 126(5):555–559.
Winer L., Reuveni, B., Bar, Y, Haas, J. and I. Zwiebel. 1994. Influence of N and P autumn fertilization on avocado root activity and development. Hassadeh 74 (10): 92-93.