El periodo posterior a la cuaja en los frutales subtropicales es una etapa clave para asegurar el éxito productivo de la temporada en curso, además, muchos aspectos técnicos comienzan a incidir en los que será la etapa productiva de la siguiente temporada. Precisamente ahora, entre enero y febrero para Chile se produce el inicio del llenado de frutas cítricas, cuya cuaja ya está bien definida e incluso se han realizado algunos manejos oportunos para mejorar el tamaño final del fruto, ya sea con las conocidas aplicaciones de citoquininas (Ej: Citofour o Exilis) con frutos recién cuajados, o bien la aplicación de raleadores en base a auxinas sintéticas (Ej: Maxim) entre fines de diciembre a inicio de enero, cuando ya ha terminado la etapa I de crecimiento del fruto.
Calidad. Comienza el llenado del fruto, a partir de este momento, un corte transversal del fruto evidenciará que una pequeña gota de jugo se hace apreciable. En mandarinos W Murcott esto se evidencia cuando alcanza un diámetro de 26 mm. En un estudio de campo, se realizaron dos aplicaciones vía riego de Vitazyme 1 L/ha y se repitió la aplicación a los 10 días. Una muestra de frutos fue evaluada periódicamente hasta la cosecha, y los resultados de cada parcela fueron evaluados para cada categoría de calibre. Los resultados muestran un incremento de la proporción de fruta de calibres 1 al 3, que en el tratamiento Testigo fue de 51,4%, mientras que en el tratamiento Vitazyme fue de 62,4%. Por otro lado, la proporción de fruta de menor tamaño, calibre 5, fue de 9,2% en caso de fruta tratada y de 17% en fruta testigo. En resumen, una aplicación de Vitazyme entre 0,5 y 1 L/ha y repetido a los 10 días, puede lograr un interesante efecto, asociado a inicio del llenado del fruto, si la aplicación se realiza de forma foliar o vía riego, el efecto final es el mismo, hay una ganancia de diámetro promedio de 2 mm que se sostiene hasta la cosecha (Fig. 2).
Fig. 1. Distribución porcentual de calibres de frutos a la cosecha (agosto de 2016) tratados con Vitazyme vía riego en huerto de mandarino cv. Murcott, enero de 2016. Fuente: BellotoAgro, 2017
Fig. 2. Curva de crecimiento de mandarina W Murcott, luego de dos aplicaciones de Vitazyme en frutos de 23 a 26 mm (flechas azules). Fuente: BellotoAgro, 2017.
En el caso de mandarinas W Murcott, el color es una variable de calidad muy importante, que puede determinar el éxito de la cosecha. En el periodo de verano, ya a partir del llenado del fruto, puede comenzar una estrategia de conversión de reservas minerales de N (nitrato) en proteínas que incidirán en los procesos de desarrollo de yemas florales, que comenzará a fines de abril.
La actividad de la enzima nitrato reductasa es máxima en verano, gracias a la alta radiación incidente, por lo que los programas de fertilización en base a nitratos pueden ser rápidamente asimilados y estos nitratos reducidos por la enzima nitrato reductasa a amonio, que será fijado en aminoácidos y posteriormente utilizados en proteínas que cumplirán diversas funciones en el crecimiento del fruto y desarrollo de potenciales yemas florales. Así, sostener una alta actividad de nitrato reductasa puede resultar técnicamente más rentable que la supresión adelantada del programa de N. Los estudios españoles realizados en el IVIA en naranjos cv. Lane Late y demostraron que cuando los rangos de N foliar están dentro de rangos normales (2,2 a 2,5%), la estrategia de fertilización temprana, que corresponde al 75% del programa de fertilización aplicado entre septiembre y enero, o tardía, que correspondió al 75% del plan de N aplicado entre enero y abril, no afecta la calidad de la fruta. Es más, la fertilización tardía que comprenden los meses de marzo y abril, tiende a almacenarse en los órganos tales como raíces fibrosas, tronco ramas, ramillas y hojas que estarán disponibles para el inicio del primer flush de crecimiento de la primavera siguiente, que es un momento en que la eficiencia de fertilización nitrogenada es muy baja (Cuadro 2). Por otra parte, la fertilización temprana produjo más fruta tal como se aprecia en el Cuadro 1 (Martinez-Alcantara, et al. 2012).
Así, un plan de fertilización nitrogenado en cítricos puede comprender periodos tempranos y tardíos de aporte de N, con la ventaja de una menor caída de flores y frutos en la etapa 1 (fertilización temprana) y con las ventajas de incrementar las reservas de N que contribuirán al inicio de la siguiente estación (fertilización tardía), sin arriesgar problemas de calidad de fruta tales como tamaño o forma, peso, espesor de la piel, índice de color, y porcentaje de jugo, e índice de madurez.
Cuadro 1. Distribución de biomasa (gr) entre los principales órganos de árboles naranjo Navel cv. Lane Late fertilizados siguiendo dos distribuciones de nitrógeno: temprana (septiembre a enero) y tardía (enero a abril) administrando el 75% de un programa de N en cada periodo y evaluado al final de caída de diciembre y evaluado en cosecha de frutos. Cada valor corresponde al promedio de 6 árboles. Fuente: Martinez-Alcantara et al, 2012.
Cuadro 2. Cambios en la concentración de N (% base materia seca) en naranjos navel Lane Late fertilizados siguiendo dos distribuciones de nitrógeno: temprana (septiembre a enero) y tardía (enero a abril) administrando el 75% de un programa de N en cada periodo y evaluado al final de caída de diciembre y evaluado en cosecha de frutos. Cada valor corresponde al promedio de 6 árboles. Fuente: Martinez-Alcantara et al, 2012.
Referencias
Martinez-Alcantara, Belen, Ana Quiñones, Francisco Legaz, and Eduardo Primo-Millo. 2012. “Nitrogen-use efficiency of young citrus trees as influenced by the timing of fertilizer application.” Journal of Plant Nutrition Soil Science 175: 282-292.