Te invitamos a conocer más de nuestra charla realizada en: Agricola El Molino.
En las últimas temporadas se ha hecho interesante el mercado local de la palta cv Hass, especialmente en el periodo marzo, abril y mayo, justo antes de que comience la oferta de fruta de origen peruana. Para esta fecha, los huertos de paltos tienen fruta que puede tener un nivel de materia seca de 32%, lo que equivale a un contenido de aceite de 13%, que tiene una demanda energética de 8.072 kilojoule/ tonelada. En cambio, naranjo de la variedad Valencia o manzanas, con un nivel de materia seca entre 18 y 16% respectivamente y con menos del 1% de grasa, requieren para su producción entre 2.628 y 2.925 kilojoule por cada tonelada producida. De esta forma, la producción de paltas, tiene una demanda energética del triple que otros frutales.
Fuente: Wolstenholme, 1986
En todos los frutales, a lo largo de la temporada, se van generando flujos de carbohidratos hacia los distintos órganos del árbol frutal, cuya demanda estará determinada por el momento fenológico, es decir, el órgano que esté consumiendo recursos generará una cierta demanda hacia las fuentes de carbohidrartos, que son las hojas que realizan fotosíntesis o bien, hacia las estructuras de reserva. Así, por ejemplo, se observa que el nivel de azúcares de reserva tales como el almidón, en el interior de los tegumentos del ovario en paltas, es inversamente proporcional a las fallas en la caída de la fruta. Así, las flores abortadas serán aquellas que tienen niveles bajos de reserva, comparadas a aquellos frutos cuajados, no abortados.
De esta forma, a lo largo de la temporada, diferentes situaciones de estrés pueden afectar la concentración de azúcares de reserva en los tejidos productivos, lo que tendrá consecuencias que afectarán la producción de la siguiente temporada. Cada situación de estrés ambiental significa en fisiología frutal, el fenómeno de la respiración, que es precisamente, lo contrario del proceso de fotosíntesis. Así, cuando el estrés ambiental inhibe la capacidad fotosintética del árbol, se inicia el proceso de respiración para obtener energía química de los azúcares que están en tejidos de reserva, y así sostener la demanda energética de los diferentes órganos de la planta.
En cada región productiva de paltos y cítricos, se está haciendo cada vez más común observar una mayor frecuencia de eventos climáticos adversos, tales como un mayor número de días con temperaturas sobre 32 °C, que para la mayoría de los frutales son limitantes de la actividad estomática, esto significa, una inhibición de la fotosíntesis y sobrevivencia de la planta a costa del proceso de respiración desde las reservas de los distintos órganos de la planta, incluída la fruta.
Así, por ejemplo, en la zona metropolitana, en el verano de 2024, junto con la mayor frecuencia de incendios forestales, se registraron semanas completas entre enero y febrero, con temperaturas entre 32 y 38 °C. Como consecuencia, el tamaño de naranjas se redujo en todas las agrícolas de la zona.
En algunos huertos orientados en el sentido norte sur, la cara oriente de la hilera a las 3 de la tarde no presenta radiación directa, y la incidencia de ramillas con signos de daño de sol fue mínima, pero las hileras que estaban expuestas a las 3 de la tarde a la cara poniente, ya en febrero presentaban evidentes signos de quemaduras de sol, tanto en ramillas, como en frutos.
En huertos de mandarinos afectados en el periodo de febrero, sufrieron una mayor susceptibilidad de partiduras, debido al debilitamiento de la piel del fruto (albedo) ocasionado por el daño solar de la zona distal del fruto. Esto se hace más notorio, cuando aumenta la la humedad relativa con el ingreso de la vaguada costera en el periodo de marzo (niebla y lloviznas), lo que produce un ingreso de agua libre en frutos, que están en pleno proceso de llenado, generando partiduras y posteriormente caídas de fruta.
La mayor frecuencia de evento de heladas polares ha conducido a la implementación de sistemas de protección en base a riego aéreo. Sin embargo, a pesar de que los tejidos de paltos no sufren daños evidentes por heladas, el estrés por frío ha provocado una mayor incidencia de caída de fruta, aunque el daño por heladas no sea evidente. En el caso de mandarinas se produce una caída de fruta, asociada al desprendimiento del fruto, debido a la formación de una zona de la absición en la roseta del fruto.
En el caso de limones, con temperaturas cercanas a -2°C, el principal daño observado es sobre la floración y fruta cuajada de finales de verano y otoño, que será en el futuro, la cosecha del limón de verano, la fruta presenta daño que provoca finalmente su caída, y en caso de frutos desarrollados, diferentes grados de quemadura provocan vaciamiento de vesículas de jugo. En Limones de la variedad eureka Seedless, se ha observado que la frutita cuajada en otoño, no necesariamente cae, pero una vez llegado el verano, se puede constatar que los frutos sólo crecieron a nivel de corteza, mientras que la pulpa quedó atrofiada y todavía evidencia el daño de las heladas. La caída del fruto se debe a la muerte de los embriones en vareidades con semillas, similar a la palta que cuando muere el embrión, el fruto cae y se puede reconocer por el enrojecimiento de la fruta y el pardemiento de los tejidos que cubren la semilla.
En síntesis, el daño físico de la helada es bien conocido, caídas de fruta cuajada por quemaduras provocadas por el hielo, daños por frío en la corteza de mandarinas y deshidratación de las vesículas de jugo, quemaduras por frío y en distinto grado en paltas.
Sin embargo, el daño invisible consiste en la acumulación de sustancias reactivas al oxígeno (ROS), que se acumulan en los tejidos afectados por frío en toda la planta. Este daño se evidencia por un cambio en la coloración del follaje, que vira desde verde oscuro a colores verde claro, como si evidenciara una deficiencia de nitrógeno. En mandarinas W. Murcott, Tango y en naranjas de la variedad Midnight también se puede observar un volteo de la hoja, como si la hoja estuviera evitando recibir radiación solar.
En el caso específico de variedades híbridas de mandarina, como por ejemplo cvs. Tango y W Murcott (Nadorcott), en mayo de 2024 en la zona central, se observó una disminución significativa de las temperaturas mínimas, no necesariamente alcanzando niveles de heladas. Como referencia, la acumulación de horas frío base 7ºC, fue cinco veces mayor comparada a la temporada 2023 y 2022. A partir de junio de 2024, en muchos campos se observó una significativa caída de fruta. Otra manifestación de este frío también también se puede observar a nivel de suelo. En la región de O’Higgins sensores de temperatura registraron en el mes de julio de 2019 temperaturas entre 6.2 y 7 °C. Estos huertos también presentaron una significativa caída de fruta.
Protectores solares, bacterias, betaínas, extractos de algas, aminoácidos y brasinoesteroides en diferentes formulaciones son algunos de las estrategias que se pueden utilizar para ayudar a superar el estrés ambiental. En qué momento aplicar y cómo responden las plantas a estos tratamientos.
Estos temas fueron desarrollados en la Charla realizada en Fundo El Molino, en Quillota el pasado 11 de Junio de 2025, con invitación de Bioamérica y Coagra Quillota.